REFLEXION

Natalia Oreiro (49): “Yo quería ser actriz para que me quisieran”.

La artista uruguaya revisó las motivaciones que atravesaron sus primeros años frente a las cámaras y reconoció cuánto pesó durante mucho tiempo la necesidad de aprobación. También habló de la maternidad, su vínculo con Ricardo Mollo y el regreso a la música.

Natalia Oreiro llegó a los 49 años con una mirada diferente sobre aquella niña que buscaba llamar la atención de su entorno y soñaba con actuar.

La perspectiva apareció después de recibir la Biznaga de Honor en Málaga, reconocimiento que terminó provocándole una reflexión mucho más personal que profesional.

Antes de subir al escenario, distintos directores con los que trabajó hablaron públicamente de ella como persona.

Ese momento, según relató, modificó el discurso que había preparado y la llevó a preguntarse qué había impulsado realmente su vocación.

Al mirar hacia su infancia, encontró una respuesta asociada al deseo de ser observada y querida.

“Yo quería ser actriz para que me quieran, para que mis padres me vieran”, recordó, aclarando que esa conclusión no supone una falta de afecto familiar, sino una forma de comprender su propia necesidad de reconocimiento durante la juventud.

APRENDER A NO DEPENDER DE LA APROBACIÓN

Con el paso del tiempo, Oreiro asegura haber cambiado la relación que mantiene con la mirada ajena.

“Antes necesitaba una aprobación constante y ahora acepto que a alguien no le guste lo que yo pienso o digo, pero si yo estoy tranquila, es suficiente”, explicó.

Esa transformación también atraviesa su vida familiar, al hablar de Atahualpa, de 14 años, reconoció que uno de sus mayores desafíos consiste en acompañar el crecimiento sin impedir que construya autonomía.

“Ser madre es conocer el miedo”, resumió al describir la dificultad que implica aprender a soltar a un hijo a medida que desarrolla su propio mundo.

La actriz abordó asimismo su extensa relación con Ricardo Mollo y descartó la existencia de una receta para sostener una pareja.

Para ella, el vínculo depende de una elección cotidiana y de la libertad de permanecer juntos mientras esa relación continúe teniendo sentido para ambos.

En paralelo, comenzó a proyectar nuevamente su faceta musical. Oreiro adelantó que trabaja con la mirada puesta en un futuro disco vinculado al 30° aniversario de su debut discográfico, aunque aclaró que todavía falta tiempo para concretarlo.