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Polémica en la Segunda División: Ramiro Quintana de Colón se frenó antes de anotar sobre la línea y los jugadores de Rentistas reaccionaron.

El delantero generó el enojo generalizado del plantel de Rentistas tras frenar la pelota en la línea de meta y esperar deliberadamente a los defensores antes de empujarla. La acción derivó en una violenta agresión, la intervención de las fuerzas policiales para restaurar el orden y una adición de diez minutos de descuento.

Un final con altísimos niveles de tensión y violencia se vivió en el encuentro correspondiente al campeonato de la Segunda División Profesional entre Colón y Rentistas

El futbolista de Colón, Ramiro Quintana, protagonizó una jugada que caldeó los ánimos de manera inmediata.

Tras rescatar una pelota en ofensiva y eludir el achique del arquero, el delantero quedó completamente solo frente al arco desguarnecido. Sin embargo, en lugar de definir de primera instancia, se quedó parado sobre la misma línea del arco, colocó el balón debajo de su suela y esperó de forma provocativa a que los defensores rivales corrieran desesperadamente a intentar cerrar.

Cuando los zagueros se encontraban a escasos centímetros de su posición, Quintana empujó suavemente la pelota hacia las redes para decretar el 2 a 0 definitivo.

La típica e imprudente "jugada de barrio" desató la furia inmediata de los futbolistas de Rentistas.

En el mismo instante en el que la pelota cruzó la línea de meta, uno de los defensores impotentes le propinó a Quintana una patada sumamente agresiva, desencadenando enfrentamientos en el terreno de juego.

La magnitud de los incidentes obligó al cuerpo arbitral a solicitar el ingreso inmediato de los efectivos de la Policía al campo de juego para armar un cordón de seguridad, separar a los planteles y resguardar la integridad física de los protagonistas.

Debido a la prolongada interrupción provocada por los desmanes, el juez principal dictaminó que el partido se tuviera que alargar 10 minutos más de tiempo adicional antes de decretar el pitazo final.