FÚTBOL EUROPEO

Caso Valverde: La UEFA archiva la denuncia del Benfica y el club portugués estalla.

El organismo rector del fútbol europeo decidió no aplicar sanciones contra el mediocampista uruguayo del Real Madrid tras analizar la supuesta agresión a Samuel Dahl en el partido de ida de la Champions League. Mediante un comunicado oficial, la institución lusa calificó la acción como una "tarjeta roja indiscutible" y lamentó que el incidente quedara impune pese a las evidencias fílmicas presentadas.

La UEFA resolvió este lunes desestimar la denuncia formal presentada por el Benfica contra Federico Valverde, por lo que el volante uruguayo quedó plenamente habilitado para disputar el encuentro de vuelta en el estadio Santiago Bernabéu.

El club portugués había solicitado una sanción retroactiva para el futbolista del Real Madrid, alegando una conducta violenta contra el defensor sueco Samuel Dahl durante el tramo final del partido disputado la semana pasada en Lisboa. 

Tras una revisión administrativa de los hechos, el comité disciplinario determinó que no existen elementos suficientes para intervenir sobre lo que fue considerado, en su momento, un lance de juego no advertido por el equipo arbitral ni por el VAR.

La polémica se originó en el minuto 83 del encuentro de ida, cuando las cámaras captaron un forcejeo entre Valverde y Dahl en el que el uruguayo pareció lanzar un golpe de puño hacia el rostro del rival.

Aunque la jugada se viralizó rápidamente en redes sociales y generó la indignación del banquillo local, el juez principal, François Letexier, no tomó medidas disciplinarias en el campo.

El Benfica, apoyado en registros audiovisuales propios y de la transmisión oficial, elevó el caso a las oficinas de Nyon argumentando que la gravedad de la falta ameritaba una suspensión inmediata por agresión directa.

Ante la notificación del archivo del expediente, el Benfica emitió un duro comunicado en el que reafirmó su postura sobre la jugada.

Según la entidad portuguesa, las imágenes muestran con claridad una infracción que, por reglamento, debió ser sancionada con expulsión directa.

"Se trata, sin lugar a dudas, de una situación de tarjeta roja que no fue castigada durante el partido y que, con este archivo, tampoco recibe una sanción posterior", subrayó el club en su descargo, cuestionando la falta de coherencia en los criterios de disciplina de la confederación europea.

Esta resolución llega en un clima de extrema tensión entre ambos clubes, marcado también por la sanción provisional impuesta al argentino Gianluca Prestianni tras las acusaciones de insultos racistas hacia Vinícius Júnior.

Mientras el Real Madrid respira aliviado al recuperar a una de sus piezas clave para la definición de la serie, el Benfica viaja a la capital española con un profundo malestar institucional.

Se espera que el partido de este miércoles cuente con un operativo de seguridad reforzado y un foco mediático especial sobre los protagonistas involucrados en estos incidentes.