ELECCIONES

Lula (Brasil): acelera medidas económicas antes del balotaje.

El presidente brasileño anunció nuevas medidas de apoyo a sectores productivos y de menores ingresos cuando faltan pocos días para la segunda vuelta electoral. El paquete incluye beneficios para pequeños empresarios, subsidios a los combustibles y un nuevo marco para la industria de los videojuegos.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, intensificó los anuncios de medidas económicas y sociales a menos de dos semanas del balotaje del próximo 25 de octubre, en el que enfrentará al senador y candidato de ultraderecha Flávio Bolsonaro.

La estrategia apunta a reforzar el respaldo entre distintos sectores del electorado en una elección que permanece abierta.

Uno de los anuncios más recientes fue la firma de un decreto que establece un nuevo marco para la industria brasileña de los videojuegos, con medidas destinadas a impulsar la producción nacional, facilitar la formación de profesionales y proteger la propiedad intelectual.

Brasil cuenta con unos 115 millones de usuarios de videojuegos y el sector mueve más de 12.000 millones de reales al año.

El anuncio se suma a un paquete de iniciativas que el gobierno viene presentando durante las últimas semanas. Entre ellas se encuentran subsidios para los combustibles, beneficios para pequeños empresarios y programas de asistencia dirigidos a sectores de menores ingresos.

Uno de los programas que generó mayor impacto político es Prospera MEI, destinado a los microemprendedores individuales.

El gobierno propuso condonar unos 12.600 millones de reales en deudas tributarias de 3,6 millones de pequeños empresarios, además de crear mecanismos para adquirir deudas bancarias y ofrecer importantes quitas.

También se prevé un aporte de hasta 5.000 reales por emprendimiento para inversiones, aunque varias de estas medidas requieren aprobación legislativa.

En materia energética, el gobierno brasileño amplió los subsidios sobre gasolina, etanol y diésel por 30 días.

La medida busca contener el impacto del aumento internacional del petróleo y evitar una aceleración de la inflación. El paquete tiene un costo adicional estimado en unos 2.700 millones de reales.

La proximidad de las elecciones convirtió estas medidas en uno de los principales ejes de la campaña.

Desde el gobierno sostienen que los subsidios y programas responden a problemas económicos concretos y que varias de las decisiones ya estaban previstas, mientras que sus críticos cuestionan el momento elegido para implementar nuevos beneficios.

La situación fiscal también genera interrogantes. Un análisis publicado este miércoles señala que el gobierno podría necesitar realizar ajustes de hasta 39.900 millones de reales en el presupuesto de 2027 para incorporar el impacto de distintas medidas anunciadas durante el período electoral.

Entre ellas figuran el reajuste del Bolsa Família, el programa Desenrola 3.0 y posibles ampliaciones de programas de asistencia.

En paralelo, Lula intenta ampliar su respaldo entre sectores del electorado que tradicionalmente no constituyen su principal base política.

En una carta dirigida a las familias evangélicas, reivindicó medidas contra las apuestas deportivas y los casinos en línea y defendió su propuesta para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales con dos días de descanso.

La elección presidencial brasileña llega así a su etapa decisiva con una competencia muy ajustada. Una encuesta de Quaest difundida este miércoles ubicó a Flávio Bolsonaro con 46% y a Lula con 44%, dentro del margen de error del estudio, configurando un empate técnico.

Con menos de dos semanas para la votación, el gobierno apuesta a que las medidas económicas tengan un impacto directo sobre los sectores que pueden resultar decisivos en el balotaje.

La oposición, en tanto, cuestiona el aumento del gasto y presenta los anuncios como parte de una estrategia electoral.

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