Historia con Presente

Dr. Lacalle Pou en aniversario del Partido Nacional: “La política tiene que apurarse en dar soluciones”.

El exmandatario reivindicó su regreso a la militancia, realizó un balance personal sobre su etapa presidencial, defendió el servicio público como vocación honorable, reclamó mayor velocidad ante las demandas ciudadanas, propuso aprovechar la inteligencia artificial y llamó a sostener las diferencias ideológicas sin caer en insultos ni agravios.

Luis Lacalle Pou reapareció este domingo 9 de agosto ante la militancia blanca durante la celebración por los 190 años del Partido Nacional, con un discurso atravesado por su experiencia al frente del Gobierno, su actual condición fuera de cargos públicos y una serie de reflexiones sobre los desafíos que enfrenta la actividad política.

El expresidente abrió su intervención desde un registro personal, vinculado a la pertenencia partidaria y a la identidad nacional que, según explicó, experimenta cada vez que participa de una instancia de estas características.

“No debe haber un lugar, una reunión, un grupo de gente que me haga sentir tan oriental y tan uruguayo como un acto del Partido Nacional”, expresó ante los presentes.

A más de un año de haber concluido su mandato presidencial, Lacalle Pou planteó una suerte de balance personal, alejado —según sus propias palabras— de una rendición de cuentas formal.

“Quien les habla tuvo el honor más grande que puede tener un servidor público, que es haber sido Presidente de todos ustedes”, recordó.

Luego describió cómo observa hoy aquella etapa, después de que comenzaran a quedar atrás los días de máxima intensidad asociados al ejercicio del Gobierno.

“Estoy tranquilo. Estoy satisfecho, no estoy conforme. Tuvimos aciertos y, como toda obra humana, tuve errores. Pero siempre, siempre, el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas”, afirmó.

“HOY LLEGO COMO MILITANTE”

Uno de los pasajes centrales estuvo dedicado al lugar que considera ocupar actualmente dentro de su colectividad.

Lacalle Pou remarcó que ya no habla desde la Presidencia ni desde una responsabilidad institucional, sino desde una condición partidaria que reivindicó como propia y elegida.

“Hoy llego como militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes donde me gusta estar”, sostuvo.

El exmandatario aclaró que las responsabilidades cotidianas corresponden ahora a quienes ejercen cargos electivos o institucionales y mencionó expresamente a Intendentes, Senadores, Diputados, Alcaldes y Concejales.

“Ellos son los que están dando la cara todos los días y haciendo el esfuerzo”, manifestó.

A partir de allí, procuró concentrar su mensaje sobre el presente y algunos desafíos futuros, evitando convertir la intervención únicamente en una revisión de su administración.

LA POLÍTICA COMO SERVICIO

Lacalle Pou dedicó otro tramo de su exposición a reivindicar la política como una herramienta de servicio público.

“Qué cosa más linda que servir al país, a otro, a un puñado, a todos. Es una expresión de la más pura generosidad”, expresó.

Reconoció que existen múltiples caminos para contribuir a la sociedad —desde organizaciones no gubernamentales hasta clubes y comisiones de fomento—, aunque recordó que quienes integran su colectividad eligieron hacerlo a través de la actividad política.

“La política es y debe ser una actividad honorable, y la tenemos que cuidar”, sostuvo.

Luego pronunció una de las definiciones más contundentes de su discurso.

“Para que la política sea honorable, honorables deben ser los políticos”.

El expresidente precisó que esa concepción no debe limitarse únicamente a la honestidad en el manejo de recursos públicos o al cumplimiento formal de las normas.

“No estoy hablando solo de honestidad, estoy hablando de justicia, estoy hablando de esfuerzo, estoy hablando sobre todo de querer”, añadió.

RESPUESTAS MÁS RÁPIDAS

La velocidad con la que las instituciones responden a los problemas sociales apareció como otro de los ejes centrales.

Lacalle Pou consideró legítimo que una ciudadanía cada vez más conectada demande respuestas con mayor rapidez y sostuvo que esa exigencia debe interpelar directamente a quienes ejercen responsabilidades.

“Hoy se exigen respuestas más rápidas. ¿No es lógico que así sea en el mundo interconectado que vivimos? Y yo pregunto y contesto: es mucho mejor que se exijan respuestas más rápidas”, afirmó.

Fue entonces cuando dejó una de las frases más fuertes de su intervención.

“Si la política es más lenta que las necesidades de la gente, no es la gente que tiene que frenar, es la política que tiene que apurarse en dar soluciones”.

Reconoció que cualquier transformación debe respetar la institucionalidad, la separación de poderes y los mecanismos democráticos, aunque consideró que esos procesos tienen que encontrar caminos capaces de acompasar una sociedad que cambia a gran velocidad.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO OPORTUNIDAD

Dentro de esa reflexión introdujo también el avance de la inteligencia artificial.

Lacalle Pou cuestionó que muchas discusiones públicas comiencen exclusivamente desde los riesgos vinculados con las nuevas tecnologías y propuso adoptar una perspectiva más abierta.

“Lamentablemente he visto que se lo plantea como el problema de la inteligencia artificial. Si nosotros encaramos un tema ya desde el punto de vista del problema, no tenemos tiempo de dar una concepción positiva”, sostuvo.

Recordó que las transformaciones tecnológicas han generado históricamente dificultades y resistencias, pero terminaron produciendo avances significativos para la humanidad.

“La inteligencia artificial tiene y debe y puede, y abracémosla, como una manera de acelerar la política y que sea mejor, y que se resuelvan antes los problemas”, planteó.

“GENTE BIEN INSPIRADA EN TODOS LOS PARTIDOS”

El tono de la discusión pública ocupó la última parte relevante del discurso.

Lacalle Pou rechazó una mirada según la cual quienes pertenecen a una determinada colectividad representan automáticamente las buenas intenciones mientras los adversarios quedan ubicados del lado contrario.

“Yo no soy de aquellos que pasan una raya y que creen que los que están de mi lado están bien inspirados y del otro lado están mal inspirados”, expresó.

Y agregó: “Podemos discrepar, pero hay gente bien inspirada en todos los partidos políticos”.

A partir de esa premisa, mostró preocupación por debates que abandonan las diferencias sustantivas y terminan transformándose en enfrentamientos personales.

“Flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio. Si no podemos resolver las cosas de la gente, por lo menos tengámosle respeto”, afirmó.

FIRMEZA SIN AGRAVIO

El expresidente aclaró inmediatamente que moderar las formas no supone renunciar a la discusión ni abandonar convicciones.

“Esto no es ni significa callarse la boca. ¿Desde cuándo un blanco se calla la boca?”, preguntó ante la militancia.

Luego retomó una máxima que ha utilizado durante distintos momentos de su trayectoria.

“Firme con las ideas y suave con las personas”.

Para Lacalle Pou, la solidez argumental debería permitir sostener las diferencias sin necesidad de trasladar la confrontación al plano personal.

“Siempre que alguien no puede sostener sus ideas, o que no las quiere o que no las sabe expresar, recurre al agravio”, señaló.

El cierre de ese razonamiento volvió a colocar las ideas como principal patrimonio partidario: “Yo pertenezco a un partido político que se dio en su escudo nada más y nada menos que somos ideas; no tenemos tiempo para otra cosa”.

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