MÁXIMA TENSIÓN

Crisis Diplomática (Argentina-Brasil): Lula retiró al Embajador en medida sin precedentes.

La principal potencia de América Latina mantendrá su representación en Buenos Aires únicamente mediante un encargado de negocios mientras persista la escalada con el Gobierno de Javier Milei. La medida profundiza uno de los mayores deterioros registrados entre ambos países vecinos y genera repercusiones en todo el MERCOSUR.

El Gobierno del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva resolvió retirar de la nación Argentina a su Embajador, Julio Bitelli, y reducir el vínculo diplomático con la administración del Primer Mandatario Javier Milei al nivel de encargado de negocios, en una decisión que no registra antecedentes en más de dos siglos de relaciones bilaterales.

La determinación fue adoptada por el Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña, tras una nueva escalada de expresiones del Presidente argentino contra Lula y otras autoridades del país norteño.

Las autoridades brasileñas convocaron al Embajador argentino Daniel Raimondi para transmitirle formalmente su malestar.

La tensión bilateral se intensificó tras la visita privada del Economista Milei a Brasil para respaldar la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro (hijo del ex Presidente).

Durante esa actividad calificó a Lula como "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", además de cuestionar al Juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.

Desde la administración brasileña interpretaron esas expresiones como una injerencia en asuntos internos y un agravio a las instituciones democráticas.

El diferendo volvió a escalar luego del respaldo público de Milei al ex Presidente Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión.

Días más tarde, el izquierdista Lula, respondió durante un acto político en Brasilia, donde oficializó su nueva candidatura presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT).

Allí afirmó que mantendrá una relación institucional con Argentina, aunque advirtió que no aceptará intervenciones extranjeras en la política brasileña.

La crisis ya había motivado un encuentro entre el Canciller Mauro Vieira y el Embajador argentino Daniel Raimondi.

La reunión concluyó sin avances para distender la situación.

Posteriormente, Vieira calificó el episodio como una "provocación sin precedentes" y sostuvo que los dichos de Milei constituyeron una ofensa al Presidente, al Poder Judicial, a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño.