MALDONADO

Andreína Sosa (FA): "El trabajo debe ser considerado como un derecho humano irrenunciable".

La Edila del Frente Amplio reflexionó sobre la importancia histórica del 1° de mayo y la vigencia de la lucha por la dignidad laboral en la actualidad. Durante su exposición, destacó que la labor humana trasciende lo económico para convertirse en un pilar de los derechos fundamentales protegidos por tratados internacionales.

La reciente sesión del Legislativo Departamental sirvió como escenario para que la Edila Andreína Sosa analizara la evolución de las garantías laborales bajo una perspectiva de derechos fundamentales.

La Legisladora departamental inició su alocución recordando la gesta histórica de los Mártires de Chicago, asegurando que "aquel sacrificio germinó la semilla de la conciencia colectiva en todo el planeta".

Respecto a la visión política sobre el empleo, la representante frenteamplista subrayó que "para nosotros el trabajo no es solo una actividad económica, debe ser considerado en su máxima expresión como un derecho humano irrenunciable".

Sosa profundizó en las contradicciones del sistema actual al cuestionar: "¿de qué valen las libertades políticas si no tenemos libertad para vivir con decoro? ¿de qué sirve la igualdad jurídica si en el ámbito laboral se someten las personas a situaciones infrahumanas?".

En su argumentación, la Edila insistió en que los derechos en esta materia van más allá del salario, ya que "los derechos humanos en el trabajo abarcan mucho más que una remuneración, es el derecho a la dignidad".

Sobre las condiciones físicas de las tareas, manifestó que "las normas de seguridad y higiene no son un lujo, son una obligación impostergable y un derecho básico", enfatizando que nadie debe arriesgar su vida por cumplir su deber.

Asimismo, defendió el pilar de la "libertad de asociación" como la herramienta para que cada trabajador pueda "proteger sus intereses sin temor a represaria" a través de la organización sindical.

Finalmente, Sosa cerró su intervención reivindicando el tiempo de ocio y la recreación, puntualizando que "tenemos derechos a trabajar para vivir, no a asistir para trabajar".