COOPERACIÓN INTERNACIONAL

FBI, DEA y Servicio Secreto (Uruguay): agentes estadounidenses impulsan acuerdo histórico por USD 6,5 millones.

Una delegación de aproximadamente 10 funcionarios mantuvo encuentros con autoridades nacionales para reforzar la lucha contra el narcotráfico, el lavado de activos y las organizaciones criminales transnacionales. Washington también alertó sobre la amenaza regional del PCC brasileño.

La llegada a Uruguay de representantes de destacadas agencias federales de Estados Unidos marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales, destinada a ampliar las capacidades de prevención, investigación e intercambio de información frente al crimen organizado.

La misión está integrada por miembros del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Servicio Secreto, Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y el Servicio de Seguridad Diplomática.

Su presencia responde a la puesta en marcha del primer programa de seguridad pública diseñado específicamente para nuestro país, con una inversión inicial de USD 6,5 millones.

El pasado martes 20 de octubre, la comitiva, compuesta por alrededor de 10 especialistas, mantuvo una reunión de más de una hora con el Ministro del Interior, Dr. Carlos Negro, y su equipo.

La agenda incluyó contactos con la Policía Nacional, la Prefectura Nacional Naval y otras instituciones vinculadas a la prevención del delito.

Desde la Embajada estadounidense se explicó que este mecanismo permitirá desarrollar proyectos ajustados a las necesidades locales, a diferencia de las iniciativas de asistencia que hasta ahora se canalizaban principalmente mediante programas regionales.

Uno de los puntos de mayor atención es el Puerto de Montevideo, identificado como una vía estratégica para el tránsito de cocaína hacia Europa y Asia.

Otro eje fundamental es el rastreo de fondos procedentes de actividades ilícitas.

Durante una conferencia de prensa, el encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, Chris Andino, manifestó preocupación por la expansión del Primer Comando de la Capital (PCC), organización criminal de origen brasileño con creciente influencia regional.

El diplomático aclaró que no existen evidencias de una estructura de mando o una base operativa importante de ese grupo en territorio uruguayo. Sin embargo, advirtió que estas redes pueden actuar mediante intermediarios, conexiones financieras y recursos logísticos sin necesidad de instalar una conducción permanente.

La representación norteamericana también propuso avanzar hacia sistemas de inteligencia compartida prácticamente en tiempo real, mediante plataformas que faciliten el intercambio de datos entre organismos nacionales y sus contrapartes internacionales.

En la presentación participó Adam Weise, funcionario de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado, quien destacó las posibilidades de implementar proyectos específicos, adecuados al marco jurídico y a las prioridades establecidas por las autoridades uruguayas.

La colaboración con Washington tiene antecedentes.

La DEA ya mantiene vínculos con investigadores nacionales y dispone de un funcionario encargado de los asuntos uruguayos que desarrolla sus tareas desde Buenos Aires.

Asimismo, más de 2.500 servidores públicos del país recibieron capacitación estadounidense durante los últimos años, mediante iniciativas regionales.

Los proyectos concretos y la distribución de los recursos económicos todavía deberán definirse.