INSEGURIDAD

Dos robos en 48 horas: Un médico que reside en Los Caracoles no viene a su casa; por temor, alquila en otra zona.

El afectado, un médico que ya había sufrido un hurto a comienzos de año volvió a registrar el ingreso de delincuentes a su propiedad en dos oportunidades durante los últimos días. Señala que el deterioro del tejido perimetral con el asentamiento Kennedy facilita el paso de los ladrones y que la situación afecta a unas 20 familias del barrio. Además, unas 15 familias se contactaron con nuestro compañero Marcelo Umpierrez para narrar la dramática situación que viven en el complejo privado Los Caracoles.

Un vecino del complejo privado Los Caracoles volvió a ser víctima de la delincuencia tras sufrir dos nuevos robos en su vivienda en el transcurso del último mes, uno de ellos registrado en la madrugada de este martes.

El damnificado, un profesional de la salud que ya había denunciado públicamente el hurto de una bicicleta desde el interior de su predio en el mes de enero, manifestó su preocupación ante la seguidilla de ilícitos que afecta a la zona.

Sobre la drástica medida que debió tomar ante la falta de garantías, el vecino expresó: “no he ido más desde enero, después me quedé unos días más y ya mi familia y no fuimos nunca más".

El profesional relato a Cadena del Mar (106.5 F.M.): "He ido a Punta del Este y he alquilado para que tengas una idea, mi casa siguió ahí, está solita ahí, por culpa de estos locos no tengo mi casa ahí paradita”.

Según explicó el propietario, las imágenes de las cámaras de seguridad permitieron constatar que los delincuentes ingresaron al predio en distintas oportunidades.

A su vez, denunció que las obras en el terreno lindante con el asentamiento Kennedy dejaron severos daños en el tejido perimetral y el alumbrado, lo que permite el libre acceso a las fincas del lugar.

Por otra parte, vecinos del mismo barrio señalaron a nuestro compañero Marcelo Umpiérrez que la situación es crítica: “van cinco días seguidos que entra gente a robar, estamos regalados”.

La principal causa de este incremento delictivo radica en que “la Intendencia tiró el alambrado perimetral para arreglar y hace ya días está igual así que pasan caminando”, según explicaron los vecinos.

A la falta de cerco de contención se suma la falta de respuestas y los problemas de infraestructura en el fraccionamiento: “hay una oscuridad total y somos más de 15 familias encerradas a merced de estos malandros”, concluyeron los residentes.