PANORAMA EDUCATIVO
Uruguay (Aristas Media 2025): retrocedieron aprendizajes y preocupa uso de celulares e inteligencia artificial.
La evaluación nacional de estudiantes de noveno grado reveló que no se alcanzaron las metas previstas por la ANEP. También quedaron en evidencia profundas brechas socioeconómicas y una marcada disminución del interés por la lectura.
La expansión de las herramientas digitales en las aulas uruguayas coincide con un deterioro sostenido del rendimiento académico.
Así lo refleja Aristas Media 2025, una evaluación nacional que constató dificultades crecientes en lectura y matemática, acompañadas por cambios en los hábitos de estudio, la motivación y la convivencia dentro de los centros de enseñanza.
El relevamiento, elaborado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd), comprendió a 9.508 alumnos de noveno grado, distribuidos en 564 grupos de 306 instituciones de todo el país.
Las pruebas se realizaron entre el 6 y el 24 de octubre de 2025, mientras que sus conclusiones se presentan hoy, miércoles 21 de octubre.
Uno de los aspectos más llamativos es la utilización de inteligencia artificial (IA).
El 86,7% de los adolescentes manifestó recurrir a estas herramientas y el 66% reconoció emplearlas para resolver actividades durante las clases.
Su presencia también se extiende a las tareas domiciliarias y a búsquedas ajenas al ámbito académico.
La tecnología forma parte, además, del trabajo de los educadores: el 68,4% de los profesores del área de comunicación e idioma español y el 61,7% de quienes enseñan matemática declararon haber incorporado recursos de IA a sus prácticas docentes.
Por otra parte, los dispositivos electrónicos generan dificultades durante las jornadas escolares.
El 83,3% de los encuestados afirmó que varios compañeros permanecen conectados y consultan sus teléfonos en clase, aunque el 72,9% señaló que su utilización está prohibida.
Esta inquietud es compartida por el personal educativo.
Seis de cada diez docentes de lectura y matemática identificaron la distracción provocada por los celulares como el principal factor que interfiere en las actividades. Entre los adscriptos, esa percepción alcanzó el 79,6%.
En cuanto a los aprendizajes, los resultados quedaron por debajo de los objetivos fijados por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
En lectura, la aspiración era que al menos el 77% superara el segundo nivel de desempeño, pero lo consiguió el 72%.
En matemática se esperaba llegar al 36% y solamente se alcanzó el 30,6%.
La comparación con las mediciones de 2018 y 2022 muestra una tendencia descendente en ambas disciplinas, con una mayor proporción de estudiantes concentrados en los niveles inferiores.
Las diferencias socioeconómicas continúan siendo significativas.
En matemática, el 60,6% de los alumnos pertenecientes a contextos muy favorables obtuvo resultados superiores al nivel dos, frente al 12,5% de quienes provienen de entornos muy desfavorables.
También se observaron contrastes según la modalidad educativa.
En esa asignatura, el 64% de los estudiantes de instituciones privadas alcanzó el nivel tres o superior, mientras que en los liceos públicos lo hizo el 27%.
En los cursos de Educación Básica Integrada de UTU, la proporción fue del 13%, y en Formación Profesional Básica, del 6%.
El documento advierte, no obstante, que las características sociales y culturales del alumnado influyen considerablemente en esas diferencias.
Al descontar ese factor, no se identificaron distancias entre los promedios de lectura de liceos públicos y privados.
Otro indicador preocupante corresponde al vínculo con los libros.
Mientras que en el año 2022 el 71,7% de los adolescentes expresaba que le gustaba leer, en 2025 esa proporción cayó al 47,2%.
A su vez, el 66,6% declaró no haber leído durante el día anterior a la consulta, frente al 54,8% registrado en la medición precedente.
Solamente el 7,4% dedicó más de una hora a esa actividad.
El diagnóstico también identifica un debilitamiento de la motivación y de la capacidad de los estudiantes para organizar y regular su propio aprendizaje.
A ello se suman dificultades en las relaciones entre compañeros y en el vínculo con los profesores.
En conjunto, los resultados plantean desafíos que trascienden las calificaciones: abarcan las desigualdades de origen, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y las condiciones necesarias para fortalecer la formación de los adolescentes uruguayos.
Imagen ilustrativa: Cadena del Mar Ediciones.