SISTEMA PENITENCIARIO
Operativo (Montevideo): 796 mujeres fueron trasladadas a la nueva cárcel de Punta de Rieles.
La totalidad de la población de la Unidad 5 de Colón fue movilizada bajo un fuerte despliegue de seguridad. El establecimiento fue construido específicamente para reclusión femenina e incorpora sectores diferenciados.
El Ministerio del Interior desplegó este jueves 30 de julio el traslado de 796 mujeres privadas de libertad desde la Unidad 5, ubicada en Colón, hacia el nuevo establecimiento penitenciario de Punta de Rieles.
El movimiento comprendió a toda la población alojada en la antigua cárcel femenina.
La operativa comenzó durante la mañana con tres ómnibus de la cartera, cada uno de los cuales debía efectuar al menos tres recorridos. El primer convoy partió después de las 09:00 horas y circuló por la ruta 102, acompañado por custodias policiales.
El complejo dispone de áreas específicas para el ingreso, mujeres trans y personas próximas a recuperar la libertad. Según la información a la que accedió Cadena del Mar, se trata del primer edificio del país proyectado desde su origen para funcionar como cárcel de mujeres, con condiciones de habitabilidad y distribución adaptadas a esa población.
La obra había sido anunciada con una capacidad inicial de 846 plazas, ampliable hasta 1015, y una inversión estimada en USD 46 millones.
Su construcción comenzó en noviembre de 2024 como parte del plan destinado a generar nuevos cupos dentro del sistema penitenciario.
AÑOS DE HACINAMIENTO EN COLÓN
La mudanza se concretó después de reiterados cuestionamientos por las condiciones existentes en la Unidad 5. En diciembre de 2025, el edificio alojaba a unas 820 personas, pese a haber sido preparado para 470, además de presentar dificultades sanitarias, eléctricas y de disponibilidad de personal.
Una resolución judicial había ordenado limitar los nuevos ingresos, ejecutar reparaciones urgentes e incorporar funcionarios para mejorar la relación entre el personal y las mujeres recluidas.
La Justicia también constató afectaciones en el acceso a patios, actividades educativas, propuestas laborales y atención sanitaria.
La nueva sede representa una modificación sustancial en materia edilicia, aunque las autoridades del Instituto Nacional de Rehabilitación habían advertido que el déficit de funcionarios y las necesidades vinculadas con los programas de tratamiento deberán corregirse de manera gradual.