Transformación
Derechos laborales: trabajadoras domésticas tendrán nuevas categorías y mejoras en sus condiciones laborales.
A partir del 1° de julio comenzará a regir un nuevo sistema de clasificación que reconocerá tareas específicas dentro del sector. La medida, acordada en los Consejos de Salarios, también incorpora beneficios vinculados al cuidado familiar, la salud mental y la remuneración.
El trabajo doméstico en Uruguay ingresará en una nueva etapa a partir del 1° de julio de 2026, cuando entre en vigencia un sistema de categorías laborales que busca reconocer de forma más precisa las tareas desempeñadas por miles de trabajadoras en todo el país.
La modificación surge de los acuerdos alcanzados durante la undécima ronda de los Consejos de Salarios y constituye una de las transformaciones más importantes que ha experimentado el sector desde la aprobación de la ley que reguló la actividad.
Hasta ahora, la gran mayoría de las trabajadoras domésticas quedaba comprendida dentro de una misma categoría general, independientemente de las funciones específicas que realizara. Con el nuevo esquema se establecen tres áreas diferenciadas: categoría general, cocina y cuidados.
• La categoría general abarcará tareas vinculadas a limpieza, mantenimiento del hogar, lavado, planchado, mandados, atención de espacios exteriores y cuidado de mascotas.
• En tanto, la categoría cocina comprenderá a quienes tengan como función principal la elaboración de alimentos y planificación de comidas.
• Por su parte, la categoría cuidados incluirá a quienes asistan a niños, personas mayores o personas con dependencia.
Uno de los aspectos centrales de la reforma es que la clasificación dependerá de la actividad que ocupe más del 50% de la jornada laboral. De esta forma, se procura reflejar con mayor exactitud la realidad de cada puesto de trabajo.
La dirigente sindical Marisa Trindade había señalado que se trata de una reivindicación histórica del sector, especialmente para quienes desempeñan tareas de cuidados, una actividad que exige responsabilidades específicas y que durante años reclamó un reconocimiento diferenciado.
La reforma también incorpora otros avances. Entre ellos figura una licencia paga para situaciones de cuidado familiar y un régimen especial vinculado a consultas de salud mental, además de modificaciones en el sistema de presentismo para evitar que una única inasistencia implique la pérdida total del beneficio.
Otro elemento relevante es el impacto salarial. Las nuevas categorías reconocen niveles distintos de responsabilidad y especialización, generando una estructura más profesionalizada para la actividad. Diversos especialistas consideran que la medida contribuirá a mejorar la formalización y a otorgar mayor claridad tanto para empleadores como para trabajadoras.