Legado vivo

Huellas históricas (Punta del Este): Guevara, Baxter y Bozzo fueron homenajeadas.

El encuentro reunió trayectorias vinculadas con la transformación del paisaje, la creación artística y el desarrollo gastronómico, pilares decisivos de la identidad local.

La memoria de Punta del Este también se construye a partir de quienes, lejos de los grandes titulares, modificaron su entorno con trabajo, sensibilidad y perseverancia.

Tres de esas historias fueron recuperadas en la sala Benito Stern, durante una nueva edición del ciclo dedicado al papel femenino en la evolución del principal balneario uruguayo.

Las homenajeadas fueron Norberta Guevara de Abeijón, Ana Baxter y Ana María Bozzo.

La presentación estuvo a cargo de Nancy Sola de Cairo, mientras Rocío Cardoso, Alejandrina Morelli y María Sara Baroffio reconstruyeron, respectivamente, la vida y el legado de cada protagonista.

Guevara de Abeijón dejó una marca profunda en la forestación y el diseño de jardines.

A partir de la observación y la experiencia, desarrolló conocimientos sobre especies, follajes, tonalidades y adaptación al clima.

Entre sus trabajos sobresalió la plantación de más de 20.000 árboles en una superficie de 56 hectáreas del Rincón de San Rafael, contribuyendo a transformar un territorio dominado por dunas y arenales.

Baxter, nacida en Buenos Aires en 1942 y radicada definitivamente en Uruguay desde 1979, desarrolló una extensa carrera como artista plástica y docente.

Desde su taller en Punta del Este promovió distintas disciplinas, realizó numerosas exposiciones individuales y participó en centenares de muestras colectivas dentro y fuera del país.

Bozzo, por su parte, se convirtió en una referencia de la gastronomía y la hotelería.

En 1974 abrió Doña Flor, en San Rafael, y años más tarde quedó vinculada con La Posta del Cangrejo, en La Barra.

Su cocina de influencia francesa elevó la propuesta culinaria de la zona y recibió a destacadas personalidades internacionales.

El reconocimiento enlazó tres contribuciones diferentes, pero complementarias: una cambió el paisaje, otra ensanchó el horizonte cultural y la tercera renovó la mesa del balneario.

Sus recorridos permanecen incorporados a una identidad que continúa creciendo sin desprenderse de quienes ayudaron a forjarla.