DELITOS INFORMÁTICOS
Estafas (Maldonado): diseñadora gráfica fue estafada en más de 30.000 pesos.
La damnificada, residente de la zona oeste del departamento, transfirió el dinero atraída por una falsa oferta de una mueblería real cuya identidad digital había sido completamente duplicada por los ciberdelincuentes. El caso fue expuesto por nuestra corresponsal Mara Princesa Arévalo, dejando en evidencia la falta de respuestas institucionales inmediatas ante un delito que registra entre 10 y 12 denuncias diarias en el plano local.
Un sofisticado mecanismo de ciberestafa afectó en las últimas horas a una residente de la Zona Oeste departamental, despojándola de una importante suma de dinero mediante el uso engañoso de plataformas virtuales, según relato en "La mañana en Cadena".
La damnificada, una joven diseñadora gráfica habituada al manejo diario de herramientas tecnológicas y redes sociales, resultó engañada a través de una publicidad patrocinada mientras buscaba adquirir un sillón para su domicilio.
Los delincuentes operaban mediante una cuenta de WhatsApp duplicada que copiaba de forma idéntica el catálogo de productos, las imágenes de perfil y la dirección física de un comercio real denominado Mueblería Flores, radicado en el departamento de Canelones.
Bajo la presión de una supuesta bonificación especial por pago contado y la promesa de entregar el mobiliario al día siguiente, la compradora efectuó una transferencia electrónica por el monto de 30.100 pesos uruguayos.
Una vez consolidado el depósito de los fondos y tras varias evasivas sobre el horario de llegada del flete, los estafadores procedieron a borrar la totalidad del historial de mensajes y bloquearon la comunicación de forma definitiva.
La ciudadana afectada denunció públicamente una absoluta desprotección y la carencia de respuestas operativas inmediatas por parte de las entidades involucradas, tales como el Banco de la República Oriental del Uruguay y la firma emisora de tarjetas OCA.
Según relató la víctima, los protocolos bancarios le exigieron realizar formularios electrónicos y posteriormente trasladarse de forma presencial unos 90 kilómetros de ida y vuelta hasta una sucursal en la capital departamental para validar la denuncia, sin conseguir que se bloqueara preventivamente la cuenta del estafador.