GESTIÓN

Diputada Virginia Santos (Unión y Cambio): reclamó mayor control de castraciones y cuestionó gestión del Instituto de Bienestar Animal.

La legisladora nacional (sector Blás), sostuvo que no se estaría cumpliendo de manera efectiva con la castración obligatoria de perros y gatos. También pidió mayor fiscalización y ampliar los convenios con Intendencias y organizaciones de protección.

La Representante Nacional Virginia Santos (Unión y Cambio) presentó una exposición ante la Cámara de Representantes en la que expresó su preocupación por las políticas de bienestar animal en Uruguay.

El planteo comprende el control reproductivo de perros y gatos, los mecanismos de supervisión y la gestión del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA).

El documento fue dirigido al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), con destino al INBA; a la Comisión Especial de Tenencia Responsable y Bienestar Animal de la Cámara Baja; y al Congreso de Intendentes.

Santos señaló que Uruguay cuenta con más de 2,4 millones de perros y gatos, una cantidad que consideró elevada frente a referencias internacionales.

Advirtió que detrás de esa realidad existen situaciones de abandono, enfermedades y condiciones de vida inadecuadas para numerosos animales, con consecuencias sobre la salud pública, la convivencia y la producción agropecuaria.

La integrante de la Cámara Baja recordó que la Ley número 19.889 creó el INBA y estableció el Programa Nacional de Control Reproductivo, cuya reglamentación dispuso la obligatoriedad de la castración y la identificación mediante microchip.

Sin embargo, afirmó que esas medidas no se estarían cumpliendo debido a carencias en la fiscalización y a la falta de una ejecución sostenida.

En ese marco, indicó que los convenios destinados a extender las castraciones a distintos puntos del país comenzaron a reactivarse únicamente en algunos departamentos, luego de un período cercano a dos años en el que, según sostuvo, esa gestión permaneció prácticamente detenida.

Santos también formuló cuestionamientos sobre el funcionamiento interno del Instituto.

Explicó que el INBA fue concebido con un Consejo Directivo encargado de definir colectivamente las políticas y una dirección ejecutiva responsable de llevarlas adelante.

No obstante, aseguró que decisiones votadas por ese órgano no estarían siendo respetadas y que la Presidencia adoptaría resoluciones sin consultarlo.

Virginia Santos puso además el foco en el financiamiento del organismo.

Parte de sus fondos, recordó, proviene de una tasa aplicada a la producción e importación de alimentos para perros y gatos, por lo que consideró necesario asegurar responsabilidad y transparencia en su administración.

Finalmente, solicitó garantizar la ejecución del Programa Nacional de Control Reproductivo, fortalecer los convenios existentes y respetar las competencias del Consejo Directivo.

Según planteó, está en juego no sólo el bienestar de los animales, sino también la salud pública y la convivencia.