TURISMO NATURAL

Aves migratorias (Punta del Este): una invitación a descubrir la ciudad mirando al cielo.

Durante las vacaciones de primavera, el ambientalista Maxi Oruga destacó el atractivo de observar gaviotines, playeros y chorlos en la costa. También valoró el interés de los visitantes y el potencial de esta actividad para Maldonado.

Una pausa frente a la costa puede convertirse en una oportunidad para descubrir aves que muchas veces pasan inadvertidas.

Durante una recorrida por Punta del Este, el ambientalista Maxi Oruga conversó con Cadena del Mar mientras observaba distintas especies y disfrutaba de las vacaciones de primavera.

“Esta es una de las actividades más lindas que podemos realizar en Punta del Este: la observación de aves”, expresó.

Aunque destacó que existen otros lugares para visitar, consideró que el punto donde se encontraba ofrecía buenas condiciones para detenerse y mirar.

Entre las aves que identificó mencionó gaviotines, playeros y chorlos.

También contó que intentaban volver a localizar un ejemplar migratorio que habían observado momentos antes y que, según explicó, llega desde América del Norte durante esta temporada.

UNA CURIOSIDAD QUE SE COMPARTE

La presencia de personas recorriendo la zona también dio lugar a encuentros entre quienes se interesan por la naturaleza.

Para Maxi, descubrir que otros visitantes se detienen a observar es parte del disfrute.

“La verdad que es algo que nos maravilla también: encontrar personas que están interesadas en la observación de aves”, señaló.

Esa experiencia, sostuvo, permite vincular el paseo con una forma de conocer el entorno: “Creo que es una manera de un turismo muy sustentable y muy natural que nos beneficia a todos”.

EL POTENCIAL PARA MALDONADO

Consultado sobre la importancia de esta actividad para el departamento, Maxi destacó su capacidad de atraer visitantes de distintos países y generar movimiento económico.

“Creo que debe ser uno de los turismos más importantes porque atrae personas de todo el mundo”, afirmó.

A su entender, se trata de una propuesta que no exige grandes inversiones para desarrollarse y puede aportar ingresos a la ciudad.

La conversación terminó con una tarea pendiente: retomar la búsqueda del ave que habían perdido de vista.

Entre visitantes, especies costeras y ejemplares migratorios, la recorrida continuó con la atención puesta en el próximo hallazgo.