RECLAMO VECINAL

Acampe irregular (Maldonado Nuevo): "Hacen sus necesidades en la vereda y tenemos miedo de lo que pueda pasar".

Habitantes de nuestra capital departamental, sobre calle Agapito Parabera, advierten que la actual situación se habría originado con un presunto aprovechamiento de la vulnerabilidad de un adulto mayor y derivó en la instalación de varios "avivados" en la vía pública. Reclaman soluciones ante los problemas de convivencia y solicitan que Fiscalía intervenga.

La presencia de personas acampando en la vía pública, los problemas de higiene, la música hasta altas horas y determinados movimientos que generan sospechas mantienen en alerta a vecinos de Maldonado Nuevo, quienes aseguran que la convivencia se ha deteriorado y reclaman una respuesta de las autoridades.

El escenario se encuentra "sobre calle Agapito Parabera, a metros de la Seccional Sexta de Policía, donde un grupo permanece instalado en la vereda", frente a una propiedad particular.

Varios residentes trasladaron su preocupación a Cadena del Mar (106.5 F.M.).

Uno de ellos brindó un extenso testimonio mientras se encontraba acompañado por otros dos habitantes del entorno, solicitando preservar sus identidades ante el temor que manifiestan experimentar.

"Hacen sus necesidades en la vereda", expresó el entrevistado, quien aseguró haber presenciado personalmente episodios de esa naturaleza y sostuvo que las condiciones sanitarias afectan directamente a quienes viven en las inmediaciones.

También relató que se producen reuniones con música hasta altas horas de la noche y que la cantidad de personas presentes cambia constantemente.

"A veces son cinco, a veces son diez", señaló al describir la circulación de individuos que llegan al campamento y posteriormente se retiran.

Según explicó, el núcleo que permanece habitualmente en el lugar estaría integrado por una mujer de aproximadamente 50 años y tres jóvenes que serían sus hijos de entre 16 y 18 años.

El entrevistado afirmó que algunas personas que comenzaron a frecuentar el lugar mantendrían vínculos con individuos relacionados con una presunta "boca" de comercialización de pasta base que los propios vecinos identifican en otro sector cercano del barrio.

Una vecina sostuvo que la mujer, "la que manda", sería una persona conocida en determinados ámbitos de Maldonado por presuntas situaciones anteriores relacionadas con la permanencia en viviendas particulares.

De acuerdo con las versiones que afirma haber recogido, existiría una modalidad consistente en ingresar a propiedades, permanecer en ellas y posteriormente exigir dinero para abandonarlas.

Los entrevistados consideran que estas circunstancias deberían ser investigadas.

En paralelo, otro residente aseguró haber mantenido tres conversaciones directas con la mujer.

Según su relato, en una oportunidad ella le manifestó que no abandonaría el lugar hasta recibir "algo de la Intendencia, por lo menos una tierra".

En otro intercambio con una residente de más de 20 años en el barrio, le habría prometido retirarse después de vender determinados materiales de construcción "que había conseguido jineteando a unos viejos".

Pese al transcurso de los días, el acampe continúa y quienes habitan el entorno aseguran que no existen señales concretas de una solución.

Los residentes manifestaron haber recurrido a la Policía, al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y a otros organismos, además de comunicarse reiteradamente con el servicio de emergencias 911.

Aunque reconocieron que se registró presencia policial, sostienen que las gestiones realizadas no permitieron resolver el problema.

Por ese motivo, entienden que Fiscalía debería intervenir, tanto por las sospechas relacionadas con eventuales maniobras de aprovechamiento económico como por los acontecimientos que continúan desarrollándose actualmente en el espacio público.

También expresaron inquietud por la posible presencia de menores de edad, especialmente ante las condiciones en las que estarían permaneciendo y la necesidad de garantizar su protección.

Para los habitantes de la zona, la problemática excede la asistencia social que pudiera corresponder a quienes se encuentran en situación de calle.

Consideran imprescindible una actuación coordinada que permita atender los aspectos sanitarios, preservar la convivencia y determinar si existen elementos que ameriten una investigación.

De acuerdo con los relatos, esto ya había sucedido y se consiguió que quienes se encontraban en el inmueble abandonaran ese espacio, dándole dinero.

Sin embargo, el grupo se instaló inmediatamente sobre la vereda, donde continúa pernoctando sobre el pasto y utilizando frazadas, colchones y otros artículos típicos de una casa y campamento.

Mientras tanto, quienes viven en las inmediaciones insisten en que su reclamo no apunta únicamente a resolver una ocupación del espacio público, sino a evitar que la situación se agrave, proteger a las personas involucradas y recuperar la tranquilidad del barrio.