SEGURIDAD
Tratado bajo presión (Ucrania): la guerra reabre el debate sobre las minas antipersona.
La salida de Finlandia, Polonia y los Estados bálticos de la Convención de Ottawa genera preocupación entre especialistas, que advierten sobre el precedente para futuros conflictos.
La guerra en el país ucraniano no solamente está modificando las estrategias militares en Europa, sino que también está poniendo en cuestión décadas de esfuerzos internacionales destinados a limitar el uso de minas antipersona.
Rusia nunca formó parte de la Convención de Ottawa y ha utilizado estos artefactos en territorio ucraniano. Kiev sostiene que no puede mantener las mismas restricciones que su adversario mientras enfrenta una guerra de gran escala.
En este escenario, varios países vecinos de Rusia decidieron recuperar la posibilidad de emplear minas antipersona. Finlandia, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania abandonaron la convención en 2025.
Simone Wisotzki, especialista del Instituto Leibniz de Investigación sobre la Paz y los Conflictos, considera que estas decisiones constituyen un precedente peligroso, ya que podrían incentivar a otros Estados sometidos a situaciones de conflicto a abandonar también el tratado.
Ucrania enfrenta además una enorme tarea de desminado. Naciones Unidas estimaba que alrededor del 25% de su territorio estaba afectado por minas o bajo sospecha de contaminación explosiva.
Durante los primeros 3 años y medio de la guerra, más de 1.150 civiles fallecieron o resultaron heridos por explosiones de minas o restos de municiones.
El costo de limpiar el territorio también es elevado. Las estimaciones citadas por DW sitúan las tareas de desminado en unos USD 35.000 millones.