IMPACTO COLATERAL

Rusia-Ucrania (exportaciones): la guerra golpea el comercio de cereales y petróleo.

El conflicto entre los rusos y ucranianos buscan vías alternativas para sostener sus ventas al exterior mientras los ataques afectan puertos, embarcaciones y corredores fundamentales para el abastecimiento internacional.

La guerra que dió comienzo en 2014 y dió un salto en 2022 en Europa Oriental continúa generando repercusiones mucho más allá del ámbito militar.

Ambos países son importantes proveedores mundiales de cereales, pero sus exportaciones enfrentan crecientes obstáculos debido a los ataques contra infraestructura portuaria y las interrupciones logísticas.

Ucrania atraviesa dificultades especialmente desde la segunda mitad de julio, cuando Rusia incrementó los ataques contra puertos ucranianos y embarcaciones que ingresan a esas instalaciones.

Ante este escenario, ambos países intentan derivar parte de sus envíos hacia rutas alternativas, como el mar Báltico y los puertos del Danubio, aunque estas vías no tienen capacidad suficiente para sustituir completamente al mar Negro.

El petróleo constituye otro frente de preocupación. Durante las 2 primeras semanas de agosto, Novorosíisk movilizó un 30% menos de crudo que en el mismo período de 2025.

A los daños materiales se suma el riesgo de nuevos ataques, que lleva a algunas compañías navieras a evitar determinados puertos.

Frente a esta situación, Kiev propuso un alto el fuego específico en el mar Negro, iniciativa que fue rechazada por el Kremlin.

De esta manera, una región fundamental para el comercio internacional continúa consolidándose como un escenario estratégico de la guerra.