EN PLENO VUELO

Restos de aves (Grecia): fueron hallados en el motor de un Boeing 737 que perdió una pieza y rompió una ventanilla en pleno vuelo.

El avión de Ryanair había despegado rumbo a Alemania cuando sufrió una fuerte falla en uno de sus motores. Un pasajero resultó herido después de que una pieza impactara contra una ventanilla y la rompiera.

La investigación sobre el incidente protagonizado por un Boeing 737 de Ryanair que sufrió una falla poco después de despegar desde Grecia encontró restos de aves dentro del motor afectado.

El episodio ocurrió el pasado 10 de julio, cuando el avión despegó desde Tesalónica con destino a Alemania. Aproximadamente nueve minutos y 20 segundos después del despegue, la tripulación registró un fuerte estallido proveniente del motor número 2.

Según el informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB), fragmentos desprendidos del motor atravesaron o impactaron distintas partes de la aeronave, provocaron daños en el fuselaje y terminaron rompiendo una ventanilla de la cabina de pasajeros.

Un hombre de 61 años que viajaba junto a esa ventana, en la fila 11, sufrió lesiones en el cuello y el hombro, además de quemaduras por fricción.

El pasajero llegó a quedar parcialmente fuera de la aeronave debido a la despresurización y a la fuerza generada por la rotura, hasta que otros pasajeros lograron ayudarlo y devolverlo completamente al interior.

Ante la emergencia, la tripulación decidió realizar un aterrizaje de emergencia.

El motor involucrado es un CFM, desarrollado conjuntamente por la francesa Safran y la estadounidense General Electric.

Los investigadores encontraron álabes del ventilador fracturados y recuperaron tres fragmentos desprendidos.

Uno de los elementos que ahora concentra la investigación es el historial de impactos de aves.

Durante los 12 meses anteriores al incidente, la tripulación había informado cuatro posibles impactos de aves contra ese mismo motor.

En dos de esos episodios fueron encontrados restos de aves.

Sin embargo, las inspecciones de mantenimiento posteriores no habían detectado daños que obligaran a retirar el motor de servicio.

El propulsor había sido inspeccionado en mayo, apenas semanas antes del incidente, y en aquella oportunidad no se habían registrado anomalías.

Durante el vuelo, los tripulantes también reportaron fuertes vibraciones y la presencia de humo o una especie de niebla dentro de la cabina.

Además, las máscaras de oxígeno se desplegaron desde el techo como consecuencia de la emergencia.

La investigación busca determinar ahora si los impactos de aves tuvieron relación directa con la fractura de los álabes y la posterior pérdida de componentes del motor.

La NTSB también analiza posibles similitudes con un accidente ocurrido en abril de 2018 a bordo de un avión de Southwest Airlines. En aquel caso, una pasajera murió después de ser parcialmente succionada por una ventanilla que se rompió durante el vuelo.

El organismo estadounidense señaló que existen antecedentes de incidentes protagonizados por motores similares que provocaron daños en tomas de aire, cubiertas y estructuras del fuselaje.

Por el momento, la NTSB mantiene abierta la investigación y todavía no estableció una conclusión definitiva sobre la causa de la falla.

Ryanair no realizó comentarios sobre el caso. CFM confirmó que está colaborando con los investigadores, mientras que Boeing derivó las consultas a la NTSB.

El informe preliminar pone así el foco en una posible cadena de acontecimientos: impactos de aves, daños en los componentes internos del motor, desprendimiento de piezas y posterior rotura de una ventanilla, un episodio que obligó a la tripulación a interrumpir el vuelo y realizar un aterrizaje de emergencia.