HALLAZGO

Océano Glacial Ártico (NASA): se descubrió una etapa oculta que podría acelerar el cambio climático.

Un estudio de la agencia espacial identificó una fase conocida como “cortina cero”, durante la cual los suelos permanecen cerca del punto de congelación durante días o semanas. Ese período permite que los microorganismos continúen activos y liberen dióxido de carbono y metano, dos gases que pueden reforzar el calentamiento global.

Un nuevo estudio liderado por científicos de la NASA reveló que la congelación del suelo en el Ártico no ocurre de forma inmediata cuando llega el invierno.

Existe una etapa intermedia, conocida como “cortina cero” o zero curtain, durante la cual el terreno puede permanecer durante días o semanas alrededor de los cero grados Celsius.

En ese período, el suelo todavía no está completamente congelado y los microorganismos pueden continuar activos.

Esto importa porque el permafrost ártico almacena enormes cantidades de materia orgánica que, al descomponerse, libera dióxido de carbono y metano.

La NASA estima que el permafrost contiene unos 1,9 billones de toneladas de carbono orgánico, cerca del doble del carbono actualmente presente en la atmósfera.

Si el suelo permanece más tiempo en condiciones favorables para la actividad microbiana, podría aumentar la liberación de gases de efecto invernadero.

El hallazgo cobra especial relevancia porque el Ártico se está calentando más rápido que el promedio global.

Ese cambio puede retrasar la congelación, prolongar la actividad microbiana y favorecer una retroalimentación climática: más emisiones contribuyen a un mayor calentamiento.

Los científicos todavía estudian cuánto carbono adicional podría liberarse por este proceso.

Por eso, el descubrimiento no implica una nueva fuente inmediata de emisiones capaz de alterar por sí sola el clima global, sino un mecanismo que deberá incorporarse con mayor precisión a los modelos climáticos.

La investigación también muestra que no alcanza con analizar si el suelo está congelado o descongelado.

El tiempo que permanece en estados intermedios puede ser determinante para comprender la actividad biológica y el intercambio de gases con la atmósfera.

El contexto es especialmente sensible: en 2025, el Ártico registró su segundo año más cálido en 126 años de registros, mientras que la extensión máxima anual del hielo marino se ubicó entre las más bajas desde que existen mediciones satelitales.

La “cortina cero” aparece así como una pieza poco visible pero relevante del sistema ártico.

Comprenderla permitirá estimar mejor cuánto carbono podría pasar del suelo congelado a la atmósfera durante las próximas décadas.