ENERGÍA

Nueva York (Estados Unidos): analiza apagar parte de sus luces exteriores durante la noche.

El proyecto de Ley de Protección de los Cielos Oscuros busca reducir la contaminación lumínica, ahorrar energía y proteger a la fauna. Times Square, servicios de emergencia, aeropuertos, autopistas y otras zonas quedarían exceptuados.

El estado de Nueva York debate un proyecto de ley que podría modificar de forma importante la iluminación nocturna en espacios públicos y privados.

La denominada Ley de Protección de los Cielos Oscuros propone que determinadas luces exteriores permanezcan apagadas entre las 23:00 hs. y el amanecer, con el objetivo de reducir la contaminación lumínica y proteger tanto al medioambiente como a la fauna.

La iniciativa, identificada en el Senado estatal como S9637A, todavía no fue aprobada por ambas cámaras ni promulgada.

Si finalmente se convierte en ley, sus disposiciones comenzarían a regir el 1 de enero de 2028.

El proyecto establece que las luminarias exteriores de propiedades residenciales, comerciales, industriales y municipales deberán estar diseñadas para dirigir la luz hacia abajo, evitando que se proyecte innecesariamente hacia el cielo o zonas circundantes.

Las luces que no cumplan con esas condiciones deberían apagarse, en términos generales, entre las 23:00 horas y el amanecer.

Existe una excepción para determinados sistemas activados por movimiento, siempre que permanezcan encendidos menos de 15 minutos y cuenten con mecanismos de apagado automático.

La normativa también contempla reglas específicas para estadios, parques y anfiteatros.

En esos casos, las luces deberán permanecer apagadas entre las 23:00 hs. y las 05:00 horas, aunque podrán continuar funcionando cuando exista un evento en desarrollo.

Sin embargo, la propuesta establece numerosas excepciones.

No quedarían comprendidas las luminarias necesarias para la Policía, Bomberos, servicios médicos y otras tareas de emergencia.

También quedarían exceptuadas las instalaciones vinculadas con aeropuertos, seguridad de aeronaves, autopistas, túneles, pasos subterráneos y determinadas necesidades de seguridad laboral.

Uno de los puntos que más atención genera es que Times Square no quedaría alcanzada por las restricciones.

El proyecto excluye específicamente determinadas áreas contempladas por la normativa de zonificación de Nueva York, entre ellas el sector de Times Square y el Distrito Especial de Midtown.

También podrían quedar exceptuadas determinadas farolas, proyectos municipales, luces decorativas o de temporada y otras luminarias de menor potencia.

Los propietarios, además, podrían solicitar autorizaciones especiales para mantener iluminados monumentos considerados de importancia cultural o histórica.

El objetivo de la iniciativa no es solamente reducir el consumo energético.

Sus impulsores también apuntan al impacto de la contaminación lumínica sobre los ecosistemas y, particularmente, sobre las aves migratorias, que pueden desorientarse por la iluminación intensa de edificios y estructuras durante sus desplazamientos nocturnos.

El proyecto menciona además posibles efectos de la exposición excesiva a la luz artificial sobre las personas, debido a la alteración de la oscuridad natural durante la noche.

Por ahora, la iniciativa continúa en comisión tanto en el Senado como en la Asamblea de Nueva York.

El debate se centra en regular y reducir una parte de la iluminación exterior considerada innecesaria, manteniendo fuera de la medida a sectores estratégicos, zonas emblemáticas y servicios vinculados con la seguridad.