MEDIDAS RECÍPROCAS

Ley de Reciprocidad (Brasil): evalúa responder a los aranceles de Estados Unidos.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva inició formalmente el mecanismo previsto por la legislación brasileña y notificó a Washington que buscará negociar antes de aplicar eventuales contramedidas comerciales.

El Gobierno de Brasil activó el pasado jueves 13 de agosto el procedimiento previsto por la Ley de Reciprocidad Económica para evaluar una eventual respuesta a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños.

La decisión abre formalmente la posibilidad de que Brasil aplique medidas comerciales contra bienes o intereses estadounidenses, aunque no implica que nuevos aranceles brasileños comiencen a cobrarse de inmediato.

El mecanismo establece una etapa de análisis en la que las autoridades deberán evaluar el impacto de las medidas adoptadas por Washington y determinar qué respuesta sería proporcional y compatible con la legislación brasileña.

Al mismo tiempo, Brasil notificó oficialmente al Gobierno estadounidense su intención de abrir consultas para intentar reducir o eliminar las consecuencias de la disputa comercial.

De esta manera, Brasilia busca priorizar la negociación antes de avanzar hacia una eventual represalia.

La Ley de Reciprocidad Económica fue aprobada en Brasil en 2025 y permite al Gobierno adoptar medidas frente a acciones unilaterales de otros países que perjudiquen la competitividad de la economía brasileña.

La herramienta no se limita exclusivamente a aumentar los impuestos de importación. En función del análisis que realicen las autoridades, podrían evaluarse distintas modalidades de contramedidas comerciales.

El Gobierno de Lula considera que existen fundamentos para activar la legislación después de que Estados Unidos estableciera nuevos recargos sobre productos provenientes de Brasil, con tarifas que, según el caso, alcanzan entre 12,5% y 25%.

Washington vinculó parte de sus decisiones con cuestionamientos a determinadas prácticas comerciales y con acusaciones relacionadas con el uso de trabajo forzoso en algunas cadenas de producción.

Brasil rechaza esos argumentos y sostiene que durante el último año presentó documentación para cuestionar las acusaciones estadounidenses. La posición oficial de Brasilia es que sus normas laborales y comerciales no respaldan las conclusiones utilizadas por Washington para justificar las nuevas barreras.

El Gobierno brasileño calificó los aranceles estadounidenses como “injustificados y arbitrarios” y aseguró que continuará defendiendo sus intereses en las distintas instancias disponibles.

La disputa también fue llevada al ámbito internacional. Brasil inició un procedimiento ante la Organización Mundial del Comercio para cuestionar las medidas estadounidenses y mantener abierta la posibilidad de utilizar los mecanismos multilaterales de solución de controversias.

De esta forma, Brasil está utilizando simultáneamente tres vías: la negociación diplomática con Washington, el mecanismo de reciprocidad previsto por su legislación interna y la vía multilateral ante la OMC.

La tensión bilateral, además, excede el terreno estrictamente comercial. En las últimas semanas también se produjeron cruces diplomáticos entre ambos gobiernos, en un contexto de creciente deterioro de las relaciones entre Brasilia y Washington.

Por ahora, el Gobierno de Lula no definió qué productos estadounidenses podrían ser alcanzados por eventuales contramedidas. Primero deberá completarse el procedimiento interno y evaluarse el resultado de las consultas con Estados Unidos.

El escenario, por lo tanto, queda abierto: Brasil ya activó el mecanismo legal para responder, pero todavía apuesta a la negociación antes de aplicar nuevas barreras comerciales.