CLIMA ELECTORAL

Brasil (elecciones): Lula enfrenta al hijo de Bolsonaro mientras Trump y Milei toman posición.

Con 80 y 45 años, respectivamente, los principales aspirantes llegan a la campaña separados por apenas cinco puntos en intención de voto. La brecha cae a tres ante un eventual balotaje, de cara a los comicios del próximo 4 de octubre.

Brasil ingresó formalmente en la carrera electoral por la Presidencia con una particularidad que remite a su historia reciente: cuatro años después de la última disputa por el Palacio de Planalto, dos apellidos vuelven a concentrar la atención.

Luiz Inácio Lula da Silva busca alcanzar un cuarto mandato no consecutivo, mientras el Senador Flávio Bolsonaro afronta por primera vez una elección presidencial y procura consolidarse como heredero del caudal construido por su padre, el ex Presidente Jair Bolsonaro.

La campaña comenzó oficialmente el domingo 16 de agosto, tras finalizar el plazo de registro de candidaturas ante la Justicia Electoral de Brasil.

Los dos principales contendientes eligieron lugares cargados de simbolismo para iniciar sus recorridos.

Lula regresó a São Bernardo do Campo, en São Paulo, territorio estrechamente ligado a sus orígenes sindicales y al comienzo de su trayectoria pública.

Flávio Bolsonaro eligió Copacabana, Río de Janeiro, escenario utilizado en los últimos años para grandes movilizaciones del bolsonarismo.

Distancia que se acorta:

La encuesta BTG Pactual/Nexus ubica al actual Presidente con 41% de intención de voto, frente al 36% registrado por el Senador, en una eventual primera vuelta.

Ante un posible balotaje, la diferencia se reduce: 47% contra 44%, respectivamente.

El resultado queda comprendido dentro del margen de error de dos puntos porcentuales, configurando un empate técnico.

El relevamiento alcanzó a 2.003 electores entre el 14 y el 16 de agosto.

Entre los desafíos del oficialismo aparece la necesidad de ampliar su apoyo entre trabajadores informales y aquellos vinculados a plataformas digitales, un universo laboral diferente al sindicalismo industrial desde el cual el mandatario construyó buena parte de su carrera.

Para Flávio Bolsonaro, la prueba será demostrar hasta qué punto puede transformar la adhesión hacia su padre en votos propios y afianzarse como conductor de un movimiento que por años tuvo a Jair Bolsonaro como figura excluyente.

Pulseada que cruza fronteras:

La contienda electoral también adquirió una marcada dimensión internacional.

El Presidente estadounidense Donald Trump mantiene una fuerte afinidad con el bolsonarismo, mientras Washington y el Gobierno brasileño protagonizan desencuentros que incluyen diferencias comerciales y arancelarias.

Lula ha utilizado esas tensiones para reforzar un discurso centrado en la soberanía nacional y cuestionar las presiones externas sobre decisiones internas de Brasil.

Desde Argentina, el Primer Mandatario Javier Milei expresó su respaldo a Flávio Bolsonaro, prolongando la cercanía ideológica con el sector liderado durante años por Jair Bolsonaro.

Ese alineamiento contrasta con el distante vínculo entre el Presidente argentino y Lula. Extremo que llevó a que ambos países hermanos estén sin sus Embajadores.

Así, la principal elección de América del Sur comienza a proyectarse mucho más allá de las fronteras brasileñas.

El resultado no solamente definirá quién ocupará el Palacio de Planalto, sino también la orientación de la mayor economía de la región, en un contexto internacional marcado por alianzas, tensiones comerciales y profundas diferencias ideológicas.

Imágenes: AFP + OGLOBO