RUMBO AL BALOTAJE
Brasil (debate presidencial): Lula y Bolsonaro en áspero enfrentamiento a una semana de las elecciones.
La seguridad pública, la economía, la corrupción y las relaciones internacionales dominaron la discusión de ayer domingo, en un intercambio cargado de acusaciones. Una reciente encuesta registra un empate técnico entre ambos aspirantes al Gobierno de la principal potencia sudamericana.
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el Senador Flávio Bolsonaro protagonizaron anoche, domingo 18 de octubre, un agitado debate televisivo, con momentos de fuerte tensión, reproches personales y un auditorio que reaccionó con gritos, aplausos y abucheos.
El cara a cara, celebrado en los estudios de la cadena Band, en San Pablo, puso de manifiesto las profundas diferencias entre ambos candidatos, quienes defendieron sus respectivos proyectos políticos en una jornada marcada por constantes cruces verbales.
Una de las escenas más llamativas se produjo cuando Bolsonaro comenzó a caminar alrededor de Lula mientras este hacía uso de la palabra.
El Presidente brasileño continuó su exposición sin responder al gesto, en una secuencia que reflejó el ambiente caldeado del encuentro.
Los ataques personales ocuparon buena parte de la transmisión.
Lula cuestionó los vínculos de la familia Bolsonaro con Donald Trump y Javier Milei, mientras su adversario lo relacionó con gobiernos de Nicaragua y Venezuela.
También hubo señalamientos mutuos por presuntos hechos de corrupción, referencias a investigaciones sobre familiares y menciones al encarcelamiento del ex Presidente Jair Bolsonaro.
La confrontación alcanzó uno de sus puntos más ásperos cuando Lula desafió a su contrincante a exhibir públicamente sus cuentas bancarias y las de sus allegados.
Flávio respondió que no tenía nada que ocultar y volvió a cuestionar las relaciones políticas del oficialismo.
En materia de seguridad, el Senador defendió medidas más severas contra el narcotráfico y la delincuencia.
Lula, en cambio, sostuvo que la respuesta estatal debía contemplar también la prevención y la reinserción social.
La economía tampoco quedó al margen.
Bolsonaro criticó el gasto público y prometió facilidades para emprendedores; el Presidente reivindicó el aumento salarial, la protección laboral y el mantenimiento de las empresas estatales.
La salud, las privatizaciones y la gestión de la pandemia completaron los principales asuntos abordados.
Pese a la diversidad de temas tratados, las disputas personales dejaron poco espacio para profundizar en la financiación de algunas promesas y en los mecanismos concretos para llevarlas adelante.
La tensión volvió a sentirse durante las intervenciones finales, cuando las manifestaciones de los simpatizantes dificultaron las exposiciones.
Tras la transmisión, una amenaza de bomba motivó un operativo de seguridad en las inmediaciones de la emisora, sin que se encontraran explosivos.
Una reciente encuesta de PoderData/AYA sitúa a los dos candidatos en un empate técnico, dentro del margen de error del relevamiento.
La segunda vuelta presidencial tendrá lugar el próximo domingo 25 de octubre, cuando Brasil, la mayor economía de América del Sur, definirá quién estará al frente de su Gobierno.
Imágenes: Band.