CENIZAS QUEDAN
Shakira (España): sorprendió con emotiva dedicatoria a ex pareja Antonio de la Rúa.
La cantante colombiana destacó el apoyo del empresario argentino durante su gira internacional y compartió una fotografía de ambos. Ante miles de espectadores, lo definió como un "amigo del alma", mientras continúan las especulaciones sobre una posible reconciliación.
La famosa cantante Shakira (49) protagonizó uno de los momentos más comentados de su despedida de Madrid, donde culminó una serie de 13 conciertos que congregaron a aproximadamente 700.000 espectadores, en el marco de "Las mujeres ya no lloran World Tour".
Durante la última presentación, realizada el lunes 12 de octubre ante más de 55.000 personas, la artista dedicó unas palabras especiales a Antonio de la Rúa (52), con quien mantuvo una relación sentimental durante más de una década.
La intérprete reconoció la colaboración de su antiguo compañero, quien participó en tareas de producción y coordinación, particularmente en la preparación de Macondo Park, complejo acondicionado para sus actuaciones en la capital española.
En su intervención, la colombiana recordó una reflexión del músico uruguayo Jorge Drexler (62) sobre cómo los vínculos se transforman con el tiempo y expresó su gratitud hacia quien alguna vez fue su pareja y hoy considera un "amigo del alma".
La declaración fue recibida con una ovación.
A este gesto se sumó la publicación de una fotografía en blanco y negro junto al argentino, que reavivó los rumores sobre un eventual acercamiento sentimental.
Aunque ambos compartieron diferentes momentos durante el recorrido artístico, Shakira puso el acento en la confianza y el vínculo profesional que mantienen, sin confirmar que hayan retomado el noviazgo.
La cercanía también alcanza a sus respectivas familias. Milan (13) y Sasha (11), hijos de la cantante, mantienen contacto con Zulú (13) y Mael (10), descendientes de De la Rúa. Incluso Zulú asistió a una presentación en Argentina acompañada por su tía Agustina Petracchi (54).
El reconocimiento constituyó uno de los episodios más significativos de la residencia madrileña, que marcó el cierre de sus actuaciones en España, aunque no de su itinerario internacional.
De esta manera, una historia sentimental que atravesó distintas etapas volvió a ocupar el centro de la escena, esta vez mediante una demostración pública de afecto y agradecimiento.