cobertura mundialista
Selección uruguaya: el debut mundialista dejó sensaciones encontradas tras un pálido primer tiempo y la ilusión del complemento.
El estreno celeste en la cita internacional frente a Arabia Saudita expuso las dificultades que arrastra el equipo en su funcionamiento colectivo y la falta de efectividad en los metros finales. Pese al golpe que significó ceder terreno en la primera mitad por un error defensivo, las variantes tácticas introducidas en la segunda parte renovaron las expectativas futbolísticas de cara al decisivo cruce ante Cabo Verde. Nuestro compañero de Cadena del Mar, Jorge Arrutti, realizó un análisis del debut de nuestra selección.
El análisis de nuestro cronista Jorge Arrutti del estreno de la delegación nacional en el torneo ecuménico abrió el debate sobre el rendimiento colectivo y las decisiones del cuerpo técnico.
Las repercusiones de la prensa especializada desde los Estados Unidos coincidieron en dividir el trámite del partido en dos mitades completamente opuestas.
El planteo inicial de Marcelo Bielsa apostó por colocar dos referencias de área integradas por Darwin Núñez y Federico Viñas, un esquema que no logró fluidez.
La disposición táctica en el mediocampo recargó a Federico Valverde sobre la banda, restando la dinámica habitual que el futbolista muestra en el Real Madrid.
El marcador se abrió tras un fallo del arquero Fernando Muslera, quien otorgó un rebote en el área que derivó en el gol de Arabia Saudita.
La fisonomía del encuentro cambió de forma radical en los segundos 45 minutos gracias a los ingresos de Agustín Canobbio y Facundo Pellistri.
El ingreso de Joaquín Piquerez en el lateral y el desempeño de Nicolás de la Cruz aportaron el entendimiento de juego que requería el sistema.
La destacada actuación del guardameta árabe impidió que el dominio del combinado oriental se transformara en una victoria clave para la tabla de posiciones.
El resultado final dejó pasar la oportunidad de sellar una clasificación anticipada en un grupo que tiene a España y Cabo Verde como próximos rivales.
Las condiciones climáticas en la sede del encuentro influyeron en el desgaste físico de los deportistas, registrándose 31 grados con elevados niveles de humedad.