HISTORIA MUNDIALISTA
La Copa: secretos del trofeo que espera al nuevo campeón.
Mientras Argentina y España disputan la final del Mundial 2026, el máximo símbolo del fútbol aguarda al vencedor.
Mide 36,8 centímetros, pesa más de seis kilos y encierra una historia marcada por robos, cambios de diseño y estrictas medidas de conservación.
La final del máximo campeonato mundial se desarrolla sobre el césped y a pocos metros del campo de juego descansa el objeto más anhelado por cualquier futbolista.
La Copa del Mundo no solo representa la consagración máxima del deporte, sino que también reúne casi un siglo de historia, episodios insólitos y curiosidades que la convirtieron en uno de los emblemas más reconocidos del planeta.
El trofeo que hoy entrega la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) no es el mismo que recibieron los primeros campeones.
En las ediciones inaugurales del certamen se utilizó el Jules Rimet, denominado así en homenaje al ex Presidente del organismo, considerado uno de los principales impulsores de la creación del campeonato mundial.
Una historia atravesada por robos
La primera copa protagonizó uno de los capítulos más llamativos del fútbol.
En marzo de 1966, durante una exposición en Londres previa al Mundial de Inglaterra, fue robada.
Días después apareció envuelta en hojas de periódico tras ser encontrada por Pickles, un perro que paseaba junto a su dueño.
Brasil obtuvo el derecho a conservarla definitivamente luego de conquistar su tercer título mundial en México 1970.
Sin embargo, en 1983 desapareció nuevamente al ser sustraída de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro. Desde entonces nunca volvió a ser hallada y se presume que fue fundida.
El nacimiento de la copa actual
Mucho antes de esa desaparición, la FIFA ya había decidido reemplazar el Jules Rimet. Para el Mundial de Alemania Occidental 1974 organizó un concurso internacional y seleccionó la propuesta del escultor italiano Silvio Gazzaniga.
La obra, fabricada por la empresa italiana GDE Bertoni, representa a dos figuras humanas sosteniendo el planeta y, con el paso de las décadas, terminó convirtiéndose en una de las imágenes más icónicas del deporte.
Sus características
La estatuilla mide 36,8 centímetros, pesa 6,175 kilogramos y está elaborada con oro de 18 quilates.
Su base, de 13 centímetros de diámetro, incorpora dos bandas de malaquita, una piedra semipreciosa de color verde.
Aunque su valor material suele estimarse en torno a los USD 250.000, especialistas coinciden en que su importancia histórica y simbólica hace prácticamente imposible calcular cuánto vale realmente.
En la parte inferior figuran grabados los nombres de las selecciones campeonas y el año de cada consagración, un registro que se actualiza después de cada Mundial.
Solo la levantan... pero no se la quedan
Una de las particularidades menos conocidas es que la selección vencedora únicamente conserva el trofeo auténtico durante la ceremonia de premiación y los festejos oficiales.
Finalizada la celebración, la FIFA recupera la pieza original y entrega al campeón una réplica bañada en oro.
Desde 2005, además, el organismo dejó de prestar el ejemplar auténtico durante períodos prolongados para preservar su estado.
Su manipulación también está estrictamente regulada.
Sólo los futbolistas que conquistaron una Copa del Mundo, determinadas autoridades de la FIFA y algunos Jefes de Estado pueden tocarla sin utilizar guantes.
Mientras el desenlace de la final define quién escribirá una nueva página en la historia del fútbol, el trofeo más prestigioso del deporte aguarda junto al campo de juego.
En pocos minutos cambiará de manos, pero su leyenda seguirá creciendo con un nuevo campeón grabado para siempre en su base.
Imágenes: Dsports