SUSTO
Fernando Muslera (Argentina): "Me mareé mal".
El arquero uruguayo sufrió una repentina sensación de inestabilidad durante el partido entre Estudiantes de La Plata y Unión de Santa Fe. Recibió asistencia médica sobre el césped y, pese a que su suplente comenzó a prepararse para ingresar, logró recuperarse y continuar jugando.
Un momento de incertidumbre se vivió ayer, lunes 26 de octubre, en el fútbol argentino, cuando Fernando Muslera, de 40 años, experimentó un malestar físico que despertó preocupación entre sus compañeros y el cuerpo técnico.
El episodio ocurrió durante los primeros minutos de un compromiso correspondiente al Torneo Clausura.
El guardameta, que llevaba la cinta de capitán de Estudiantes de La Plata, acababa de controlar un envío largo del conjunto santafesino cuando comenzó a sentirse indispuesto.
Alrededor de los ocho minutos de juego, en lugar de poner nuevamente la pelota en movimiento, interrumpió sus movimientos habituales y evidenció dificultades para mantenerse de pie.
Primero se agachó, luego se llevó las manos a la cabeza y finalmente quedó sentado sobre el césped, una secuencia que alertó a los presentes y motivó la intervención del personal sanitario.
Mientras era examinado dentro del campo, las cámaras de la transmisión oficial captaron una expresión del futbolista que reflejó la intensidad de lo sucedido: "Me mareé mal".
Ante la posibilidad de una sustitución, Fabricio Iacovich, arquero suplente del equipo platense, comenzó a realizar ejercicios de calentamiento mientras se aguardaban novedades sobre el estado de su compañero.
El juego permaneció detenido durante aproximadamente un minuto y cuarenta segundos. Tras recibir atención, Muslera consiguió reincorporarse y retomó su posición, sin necesidad de abandonar el encuentro.
El uruguayo completó la primera mitad y regresó para disputar el complemento.
El inconveniente se produjo en medio de un destacado presente deportivo para el futbolista.
Apenas cuatro días antes había sido decisivo en la clasificación de Estudiantes a la final de la Copa Libertadores, al contener tres penales frente a Flamengo en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.
Aquella actuación permitió al conjunto dirigido por el entrenador uruguayo Alexander Medina imponerse 3-2 en la definición desde los doce pasos, después de una eliminatoria que había finalizado sin goles.
En lo estrictamente deportivo, Unión se impuso 3-1 frente a una formación alternativa de Estudiantes.
Imágenes: ESPN + Ediciones Cadena del Mar.