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Corazo-Forlán (Selección Uruguaya): abuelo, padre e hijo escriben historia única Celeste.

La designación de Diego Forlán como entrenador Sub 20 y director técnico interino del combinado mayor vuelve a reunir dos apellidos estrechamente vinculados a los mayores logros del fútbol nacional. Su nombramiento no sólo abre una nueva etapa en la carrera del ex goleador, sino que también pone nuevamente en relieve a una estirpe que, desde hace más de siete décadas, dejó una huella imborrable en la vida del representativo uruguayo.

Son pocas las familias que lograron una incidencia tan profunda en la selección nacional.

Desde el banco de suplentes hasta el protagonismo dentro del campo de juego, los Corazo-Forlán fueron construyendo una trayectoria que atravesó tres generaciones y que hoy suma un episodio inédito: por primera vez, un abuelo y su nieto dirigirán oficialmente a Uruguay.

El primero en abrir ese camino fue Juan Carlos Corazo, destacado ex futbolista de Independiente de Avellaneda y posteriormente uno de los entrenadores más relevantes que tuvo el fútbol uruguayo.

Entre 1955 y 1968 condujo al seleccionado en cuatro etapas diferentes, dirigió 43 partidos internacionales, estuvo al frente del equipo en la Copa del Mundo de Chile 1962 y conquistó las Copas América de Ecuador 1959 y Uruguay 1967.

La posta fue recogida por Pablo Forlán, yerno de Corazo y padre de Diego.

El ex defensor integró la selección campeona de América en 1967, representó al país en los Mundiales de Inglaterra 1966, México 1970 y Alemania Federal 1974, además de celebrar la obtención de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental con Peñarol en 1966, antes de desarrollar una destacada carrera en el fútbol brasileño.

Aquella consagración continental dejó una imagen que el tiempo convirtió en un símbolo.

Mientras Juan Carlos Corazo levantaba el trofeo desde la dirección técnica, Pablo Forlán lo hacía como integrante del plantel campeón.

Suegro y yerno compartían una misma conquista desde responsabilidades diferentes, una escena poco frecuente en el fútbol internacional.

Décadas más tarde, Diego Forlán volvió a colocar el apellido entre los grandes protagonistas del continente. Figura de la selección uruguaya campeona de la Copa América de Argentina 2011 y uno de los futbolistas más destacados de aquella competencia, terminó de consolidar un apellido familiar asociado a los grandes éxitos del balompié nacional.

Entre abuelo, padre e hijo acumulan cuatro títulos de Copa América: dos obtenidos por Juan Carlos Corazo como entrenador y otros dos conquistados por Pablo y Diego Forlán como futbolistas.

Un registro que refleja la dimensión de una familia estrechamente ligada a las mayores conquistas del fútbol uruguayo.

Más de setenta años después de que Juan Carlos Corazo iniciara ese recorrido desde el banco de suplentes, Diego Forlán vuelve a ocupar ese lugar para escribir una nueva página de esa tradición.

Su designación al frente del proceso de la Sub 20 y como entrenador interino de la selección mayor representa mucho más que un desafío profesional: convierte a los Corazo-Forlán en la primera familia que tiene oficialmente a un abuelo y a su nieto como conductores del combinado nacional, reafirmando su lugar entre las dinastías más trascendentes de la historia de la Celeste.

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